Confesiones inusuales. ( Invitados todos a comentar ) Hay noches en que
se deshace el silencio y se hacen pesadas las almohadas, los recuerdos
acuden como hojarasca de otoño deshaciendo lo que creíamos perfectamente
en orden, hay almas que vagan por las esquinas de una habitación y se
hacen más saladas las lágrimas… has llegado al lugar exacto donde el
amor se encuentra aún adolorido pues las cicatrices
tienen puntos suspensivos.
Hay imágenes que se reiteran con
insistencia, hay besos postergados que comienzan a descongelarse y el
olor a sándalo no es de incienso, será pronto el momento de colocar
punto final a esta historia – me comenta, Yo lo amé más de lo que pude,
yo fui buscando desesperadamente el momento de unirme a ella en cuerpo y
alma pero tenía más de tres deudas con el verano, un sinfín de promesas
que cumplir, dos incertidumbres que me acompañaban y el reloj
burlándose de mi suerte, - pero lo más memorable de la historia seguía
siendo su mirada , - era una noche de desierto sus ojos, escalofriaba
la piel en tono de su voz, yo comenzaba a ser testigo de cada latigazo
que le daba a su cobardía, mi silencio era casi la afirmación de sus
culpas, no había alternativas ante la confesión. Antes de encontrarlo no
sabía si estaba vivo o muerto y tampoco me importaba averiguarlo.
Esperaría el final de mis días resignado a mal vivir atado a la imagen
familiar de una foto, me había acostumbrado a la rutina y solo el arte
me salvaba, por qué tenía que aparecer? Era la pregunta del desayuno,
mientras el asomaba en la taza de café con una sonrisa desafiante y
provocativa como es su costumbre, pero el miedo enfriaba el brillo de
mis ojos cuando lo miraba, lo reconozco, no pensé que podría amar a
cualquier persona con este amor tan grande, este amor no declarado, este
amor platónico que vivo dentro de mí, es mi verdugo a diario, la
escarcha entre el y yo, una deuda con la vida la cual no estoy preparado
para pagar. Una cosa es defender el lazo afectivo y otra ahorcarse con
el... y tu amigo mío aún te queda un largo trecho por andar pues no
tienes ni la menor idea de cómo definir tu vida – le dije.
Siempre he
pensado que nada ocurre por accidente, así que parto de la filosofía, de
que todo ocurre por algo, lo bueno y lo malo, todo en lo absoluto, nos
ocurre por alguna razón; para conseguir el amor, hay que estar seguro de
que uno iría hasta el fondo un precipicio por el... Yo he aprendido a
volver sobre mis pasos, a decir que no hay orgullo cuando se ama, uno
olvida ofensas, los dolores viejos y derribamos murallas, caemos de
nuevo en esa búsqueda de la felicidad que es tan necesaria para vivir.
Si supiera quién eres, no te dejaría ir, ni jamás estar sola... Te
abrazaría, te protegería con mi calor, con mis letras enamoraría tu alma
y de mí no habría nada que no fuera tuyo... Si tú supieras quien soy
yo... Tú me amarías más!


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