domingo, 24 de noviembre de 2013

El sufrimiento

No cabe duda que en esta vida, estamos obligados a lidiar y batallar continuamente con el implacable sufrimiento. 
No obstante, es completamente inevitable escapar del; por el contrario, queramos
aceptarlo o no, es la manera más difícil de aprender, valorar, y apreciar la vida. 
Se puede sufrir física y espiritualmente, pero de la forma en que se presente nos asechara en cualquier momento y sin previo aviso, al igual que la tenebrosa sombra de un fantasma esperándonos escondido a la vuelta de una esquina. 
En algún lugar alguien suplica por un poco de abrigo, en otro, por una terrible enfermedad; en otro lugar alguien sufre la gran pérdida de un ser querido.
Hay quienes nacieron sin tener sus extremidades completas; y en algún rincón del planeta un niño está muriendo de hambre, porque su nación invierte su capital en armas para la destrucción y no para un buen fin. 
Pero todavía existe una luz de esperanza dentro del oscuro túnel del sufrimiento; hay muchas almas de noble corazón encargadas de secar las lágrimas que caen en las mejillas de los afligidos, y se esmeran en cubrir los pies descalzos, y dibujar una sonrisa en los labios de quienes más lo necesitan.
 Sin embargo, no olvidemos que el hijo de Dios, creador de los cielos y la tierra, también sufrió; como no habríamos de sufrir nosotros, que sólo somos simples mortales. 
No obstante, recordemos que con una gota de amor y compasión, de cada uno de nosotros, disminuiremos en gran medida el dolor que existe en este mundo.

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